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miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Asombras a Jesús?



Mar 6:6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Las capacidades del hombre para hacer lo malo son enormes. Son casi tan grandes como sus capacidades para esperar lo malo. Uno puede hacer una lista de los sentimientos que los actos humanos han causado a otros. Está el dolor de un padre cuyos hijos no respetan, o el dolor de los hijos cuyos padres abandonan o lastiman. Está la amargura del hombre que es víctima de la explotación por su prójimo y aquel que sufre la violencia de los delincuentes.

jueves, 12 de agosto de 2010

Libre o esclavo








Devocional: Marcos 5:4

"Todos los hombres son libres y esclavos al mismo tiempo. Esto es parte de la limitación del simple hecho de ser humano; pero tenemos la oportunidad de escoger a quién hemos de servir."



martes, 10 de agosto de 2010

El otro Jonás



Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Lo despertaron y le dijeron:
--¡Maestro!, ¿no tienes cuidado que perecemos?
Marcos 4:38
Un hombre duerme en una barca mientras la tormenta amenaza con hundirla. Hay una sensación de dejavu. Hemos visto una historia semejante. Se trataba de alguien que huía de la voluntad de Dios. Así que ante la inminencia del castigo fue arrojado al mar y tragado por un pez, y al tercer día fue arrojado nuevamente a tierra.

En esta historia también el hombre duerme, sin embargo el quiere cumplir la voluntad de Dios. Ante la gravedad de la situación ordena que la tempestad cese. El lugar de ser tragado por un pez contra su voluntad, de modo voluntario ofrecería su vida y estaría tres días en un sepulcro. Al tercer día sería resucitado para reinar sobre todo.

Las dos historias son a la vez similares y opuestas. En una vemos la debilidad de la carne pecaminosa, en la otra vemos el poder del hijo del Dios viviente. En la historia de Jonás nos vemos a nosotros mismos huyendo de la voluntad de Dios, en la historia de Jesús vemos a nuestro Señor viniendo para cumplirla, y en ambas la justa administración de la gracia y la amorosa administración de la justicia de Dios.
Jonás y Jesús, pecado y redención, desobediencia y cumplimiento, los dos puntos de tensión sobre los que se desarrolla la historia de la humanidad.



Fuente de Imagen:egrupos

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Listo para madurar?



La exposición de tu palabra alumbra; hace entender a los ingenuos.
Salmo 119:130


Cuando tenía 14 años, aprovechábamos los permisos y licencias de la noche de navidad para ir con unos amigos al parque que estaba frente a la casa para fumar cigarros y tomar champagne, y sentir de ese modo que habíamos crecido y que no éramos más unos niños ingenuos.
Resulta curioso que los adolescentes que quieren parecerse a los adultos traten de copiar sus vicios en lugar de imitar la responsabilidad y la disciplina propia de la madurez. En todas partes encontramos adolescentes pretendiendo ser "más grandes" cuando en verdad se muestran como una caricatura de los errores de la adultez.
La Biblia, en cambio, nos muesta el sentido contrario: No son los vicios lo que nos hace más despiertos o inteligentes, porque el pecado torna necios los corazones de los hombres, mientras que la exposición de la palabra de Dios ilumina y hace entender a los ingenuos.
La ilustración más clara de esta verdad podría resumirse de este modo:
Un muchacho lleno de alcohol, de tabaco o drogas solamente es un cuadro patético de pobreza moral, pero un muchacho lleno de la palabra de Dios puede asombrar a los sabios y maestros del Templo de Jerusalén. He allí la razón por la que Pablo podía decirle a Timoteo: "Que nadie tenga en poco tu juventud..."



























domingo, 16 de agosto de 2009

Mirando hacia el futuro




Mirar al futuro es una parte esencial en la vida de un cristiano. Sin embargo dista mucho del simple mirar de aquellos que no conocen a Dios. No se trata del afanarse por el día de mañana, ni del simple modo de asegurar el bienestar terrenal. En el cristiano, el mirar al futuro, es mantener viva y consciente la esperanza de encontrarnos final y plenamente con nuestro Señor.

¿Cómo mirar hacia el futuro?

En el sermón de esta mañana, el pastor compartió con nosotros un pasaje que nos enseña cómo vivir en la esperanza del retorno de Cristo. El pasaje está en 2 Pedro 3: 18*y en él se enfatizan dos aspectos fundamentales de cómo se vive mirando al futuro:

(1) Creciendo en la gracia; y
(2) Creciendo en el conocimiento del Señor y Salvador nuestro: Jesucristo.

Muchas personas pretenden vivir un cristianismo sin obediencia creciente a Jesús, sencillamente no conocen su señorío; muchas otras, pretenden vivir un cristianismo autosuficiente, y por lo tanto no conocen la riqueza de consuelo, recursos y poder que vienen de Él, por lo que caminan ignorantes de su salvación.

Resulta válida y pertinente, entonces, la reflexión sobre nuestro propio caminar, ¿estaremos realmente mirando al futuro? o estaremos con los ojos puestos en lo terrenal.


* El contexto inmediato es 2 Pedro 3: 7 - 18





jueves, 30 de abril de 2009

El Principio de la Pobreza


"El respondió: Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí."
Génesis 3:10


Absolutamente nada había cambiado sobre la situación financiera de Adán. El mismo traje, el mismo trabajo, la misma esposa y el mismo círculo social giraban en torno a él. En el capítulo 2 del Génesis aun no tenía auto, ni zapatos de piel de anguila ni una casa en la ciudad y un departamento con vista al mar.

Si se había realizado un cambio en Adán, este cambio se situaba dentro de él:

Si antes había sido un hombre satisfecho ahora se sentía desnudo e incapaz de estar frente a Dios y si antes decía que su esposa era carne de su carne (2:23) ahora culpaba a Dios por haberla recibido (3:12).

¿Qué había pasado con Adán?

El pecado había distorsionado su constitución moral, a partir de ese momento Adán sería pobre, y con él todos los demás. Sin importar lo que se pueda acumular, en la raza humana siempre ha estado esa sensación de desnudez o vacío que alimenta la búsqueda infructuosa de aquello que puede devolverle la significación perdida.


miércoles, 29 de octubre de 2008

El fundamento de la comunión



"Aquél respondiendo dijo:
- Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo"
Mateo 10:27


La condición comunitaria no es solamente una "intuición filosófica", sino que está manifestada en la experiencia cotidiana. La distinción radica en la determinación del fundamento de la comunidad. Así, por ejemplo, Aristóteles hacía fundar el carácter social del hombre en la naturaleza, la cual lo habría dotado de un elemento socializador o relacionante mucho más poderoso que al del resto de los seres: la palabra.

La Biblia por su parte, fundamenta la capacidad relacional humana en su constitución espiritual y en los propósitos del Creador. El hombre es un ser creado para la comunión, en principio, para establecer una relación de amor con Dios y con su prójimo; pero también para vivir en armonía con el resto de la creación.

El amor, en ese sentido, es un deber que nos retorna a la esencia misma de la constitución humana.

martes, 28 de octubre de 2008

Valorar a las personas




"¿O qué mujer que tiene diez dracmas, y pierde una dracma, no enciende la lámpara barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: "Gozaos conmigo, por he encontrado la dracma que había perdido". Así os digo que hay gozo delate de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente"
Lucas 15:8-10



Valoramos las cosas teniendo diferentes criterios, estimamos algunas por su precio, otras por su valor sentimental, y otras por su utilidad. Del mismo modo, tenemos el hábito de valorar a las personas de acuerdo a lo útiles que pueden ser para nuestros intereses, o lo bien que nos hacen sentir, o lo adineradas o divertidas que son.

Curiosamente, mientras que vamos por el mundo asignando valor a las cosas y personas de acuerdo a nuestros propios criterios; muchas veces perdemos de vista la conciencia de nuestro propio valor como personas.

A menudo encuentro a alguien que no se cree lo suficientemente valioso como para vivir una mejor vida. ¿Por qué cambiar si no le importo a nadie? ¿Por qué cambiar si mis padres no me aman? ¿Por qué cambiar si mi vida no vale nada?

El punto es que la Biblia, al mismo tiempo que nos revela que el hombre ha sido corrompido por el pecado, también nos muestra que sigue siendo tremendamente valioso, y que en el mundo no hay nada más importante y significante que él. Del mismo modo que una dracma perdida es inútil pero valiosa; la humanidad caída está inutilizada para hacer la voluntad de Dios, pero no carece de valor para El:

El arrepentimiento de uno solo conmueve el universo.


domingo, 17 de agosto de 2008

Autoridad o Poder




Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
Hechos 1: 6 – 9


Los discípulos estaban interesados en recibir poder. Con la restauración del reino de Israel esperaban obtener cargos de dignidad y autoridad, para de ese modo mostrarse poderosos. Del mismo modo muchos en la iglesia están esperando un momento que les de el poder que piensan necesitar, dicen cuando tengamos más miembros tendremos el poder; cuando tengamos más dinero tendremos el poder; cuando tengamos más influencia política, tendremos el poder.
Jesús aclara sus ideas de dos modos: (1) Es Dios quien dispone hacer las cosas de acuerdo a sus planes, no nos toca a nosotros interferir o acelerar su plan. (2) No es el poder terrenal o humano el que Dios dará a su pueblo, sino el Poder que fluye por la comunión a través de su Santo Espíritu.
No recibimos poder de la gente, no recibimos poder del dinero, no recibimos poder de nuestra capacidad; si hemos de ser capaces de vivir de acuerdo a nuestro llamado, debemos entender que recibimos el poder cuando vino sobre nosotros el Espíritu Santo.








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martes, 27 de mayo de 2008

Aquí nada es por buena suerte!



Jos 1:1 - 9
Aconteció después de la muerte de Moisés, siervo de Jehovah, que Jehovah habló a Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, diciendo:
Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora, levántate, pasa el Jordán tú con todo este pueblo, a la tierra que yo doy a los hijos de Israel. Yo os he dado, como lo había prometido a Moisés, todo lugar que pise la planta de vuestro pie. Vuestro territorio será desde el desierto y el Líbano hasta el gran río, el río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el mar Grande, donde se pone el sol. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente, porque tú harás que este pueblo tome posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito en todo lo que emprendas. Nunca se aparte de tu boca este libro de la Ley; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito, y todo te saldrá bien. ¿No te he mandado que te esfuerces y seas valiente? No temas ni desmayes, porque Jehovah tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.

En los días de la facilidad las personas esperan que algo suceda para lograr sus objetivos sin hacer ningún trabajo. Los estudiantes esperan que sus maestros hagan clases que transfieran conocimientos sin que ellos deban esforzarse por aprenderlos; las personas buscan el método que les dará el cuerpo de Arnold Shcksjedeffrgrasdedrneguer sin tener que entrenar como Arnold Shcksjedeffrgrasdedrneguer; y los "cristianos" esperan salvarse por los méritos de Cristo sin tener que mover la cruz de Cristo. Este pensamiento ha calado entre los jóvenes que asisten a nuestras iglesias. El resultado es que en más de un lugar se puede encontrar personas viviendo vidas miserables con el pretexto, conveniente, de ser jóvenes, y por lo tanto, débiles y con licencia para pecar.

La Biblia enseña que Dios se presentó a Josué y le dio la promesa de una tierra para su pueblo. Eso no significaba que Josué debía sentarse a esperar a que le transfirieran el título de propiedad. Eso significaba que Josué debía levantarse y emprender el camino cultivando dos virtudes indispensables: el esfuerzo y el valor.

"Esfuérzate y sé valiente, porque tú harás que este pueblo tome posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría."
La palabra hebrea para "esfuérzate" es "kjazác" que se traduce como "ser fu erte" o "fortificar". El camino del siervo de Dios no es para debiluchos, si hemos de llegar a algún lado hemos de ser capaces de andar como Cristo anduvo, tomar nuestra cruz y andar sobre sus pisadas. La Biblia misma hace incapié en el hecho de que los jóvenes cristianos han sido llamados y dotados del poder para andar en la fortaleza que proviene de Cristo:

"Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno." (1 Juan 2:14b)

La palabra hebrea para "valiente" es "amats" que se traduce como "estar alerta", "aliento", "consolidar", "crecer", "esforzar", "valiente", etc, como se puede ver ninguna de sus acepciones sugiere que debes esperar a que las cosas sucedan mientras vemos la televisión. Es necesario cobrar ánimo, estar listo, ir hacia adelante.

"Por qué" y "para qué", son dos preguntas válidas en ese asunto. ¿Quién necesita valor o esfuerzo para ir a la iglesia? Se podría sugerir, en todo caso, que lo que se necesita es una buena almohada, un buen estómago o un buen hábito... pero ¿valor?... ¿esfuerzo?... ni que estuviéramos en el cuartel. La verdad es que el ser cristiano es mucho más que ocupar un asiento en el templo. Mucho más de reunirte con amigos. Mucho más que cantar o decir sermones. El ser cristiano implica el compromiso de aprender y vivir conforme a la palabra de Dios, y esto último necesita de esfuerzo y valor extraordinarios. Dadas las circunstancias y valores de la postmodernidad, ser fiel se convierte en una cuestión sumamente delicada. Josué era un hombre de guerra. Había luchado varias batallas y había cruzado el desierto durante cuarenta años. Habría sido capaz de enfrentarse a gigantes y asaltar fortalezas inespugnables, pero aun así Dios le dice hasta tres veces que se esfuerce y que sea muy valiente... la razón es sencilla: vivir conforme a la palabra es renunciar a vivir conforme a los deseos del mundo, o a los deseos de tus amigos, o a nuestros propios deseos... y para eso sí que se necesita valor.

"Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien." (Josué 1:7,8)





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viernes, 4 de enero de 2008

Fuerza en la debilidad



Frente a los retos y desafíos del ministerio; frente a las pruebas y tormentas en la senda del cristiano; frente a la oportunidad de vivir el verdadero costo del discipulado, no podemos hacer otra cosa que reconocer nuestra insuficiencia y pobreza. Nos preguntamos, entonces, de dónde obtener fortaleza; nos preguntamos de dónde viene el poder para seguir adelante.

Moisés dijo "No puedo yo solo soportar a este pueblo: es una carga demasiado pesada para mí. Y si así vas a hacer tú conmigo, te ruego que mes muerte, si he hallado gracia a tus ojos, para que yo no vea mi mal" (Num 11: 14,15); y David escribió "Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores" (Salmo 6:6,7); Elías, "Basta ya, Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Reyes 19:4); y Pablo le escribió a Timoteo: "En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon ..." (2 Timoteo 4:16); es evidente, entonces, que existe una percepción de soledad e incomprensión en aquellos que pretenden andar en la voluntad del Señor. El nuevo testamento lo explica de la siguiente manera:

"Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; pero los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados" (2 Timoteo 3:12,13)

El versículo nos plantea una encrucijada; de un lado tenemos el sendero al que nos llevan las pisadas de Cristo, ese es el sendero que pasa por el ministerio en sacrificio, por las calumnias y las intrigas de los enemigos de la Cruz, pasa también por desiertos de tentación y de Calvario. Pero el otro camino es verdaderamente malo, está poblado por malos hombres que viven y se alimentan del engaño, ajenos a la verdad liberadora de Cristo. El segundo camino puede verse más conveniente, porque pareciera que todo va bien en él, en ese camino no hay incomprensión ni persecución (los falsos profetas no tuvieron que ser perseguidos como Elías), todo pareciera amor y corrección, pero es un camino de mentira; el supuesto amor, es una caricatura conveniente que consiste en hacerse el de la vista gorda, y la santidad no es otra cosa que preservar la reputación a toda costa.

Frente a la falsa seguridad de la mentira y los sobrecogedores desafíos del caminar con Cristo ¿De dónde proviene el ánimo para seguir adelante?

Hebreos 12: 1,2 nos da la respuesta:

"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios"
Hebreos 12:1,2

Cuando seamos tentados, pongamos los ojos en Cristo, quien nos muestra en su cuerpo partido lo odioso del pecado; cuando seamos perseguidos, calumniados y odiados por causa de la Palabra, miremos a Cristo, quien padeció insultos, calumnias y muerte por causa de nosotros; miremos a Cristo cuando sintamos deseos de abandonar nuestro llamado, para nunca olvidar su amor perfecto, su misericordia entrañable y esta salvación tan grande.








Video: Jorge Ugarriza

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lunes, 5 de noviembre de 2007

Volviendo al Hogar









La familia ha sido la que más ha sufrido con la modernidad. Los lazos se han vuelto más frágiles. El matrimonio es visto como una traba y es usado menos que antes. Las necesidades laborales hace que los padres tengan que separase buscando mejores oportunidades. Las exigencias laborales obligan a la gente a permanecer largas horas fuera del hogar, quebrándose la relación entre padres e hijos. Hay muchachos que comienzan a usar drogas sin que sus padres noten que hay problemas en ellos. Conocí a una familia cuya hija había dejado la universidad por dos años, sin que el papá lo sepa.

También está la cuestión de la fribolización de la vida. Una actitud egoísta en los miembros de la familia por la cual solamente piensan en su propia satisfacción. Padres e hijos buscando únicamente diversión para sí mismos, esposos que abandonan a sus esposas e hijos; hijos que detruyen su futuro o lo diluyen en alcohol. El resultado es que muchas familias han dejado de ser un lugar donde las personas encuentran amor. Hay jóvenes que prefieren abandonar sus casas y unirse a pandillas. Hay personas para quienes la peor parte del día es tener que volver a casa.

La cuestión es que la Biblia dice que Dios tiene una familia para nosotros. En Juan 14: 1-7, se puede leer:


1No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. 5Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto

Él Señor quiere que formemos parte de su familia. Dios desea ser nuestro verdadero padre. Esta es una buena noticia, siempre hemos pensado que el camino del cristiano implica un “ir” a un lugar nuevo, adoptar una forma de vida que es contraria a nuestra constitución; la verdad es que, en cierto sentido, el camino cristiano es más bien un “volver” a nuestro verdadero destino. El “arrepentimiento” por ejemplo es un volverse hacia Dios. Jesús lo ilustró con una parábola: El Hijo Pródigo.

Un cristiano, en realidad no está yendo, sino está volviendo a la casa de su Padre, un lugar donde Jesús ha preparado un lugar para él.







miércoles, 19 de septiembre de 2007

Victoria y Santidad




1 Samuel 5:1-5
1Samuel hablaba a todo Israel.
Por aquel tiempo salió Israel a librar batalla con los filisteos, y acampó junto a Eben-ezer, mientras los filisteos acamparon en Afec. 2Los filisteos presentaron batalla a Israel, y trabándose el combate, Israel fue vencido delante de los filisteos, los cuales hirieron en el campo de batalla como a cuatro mil hombres. 3Cuando volvió el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: «¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los filisteos? Vayamos a Silo y traigamos el Arca del pacto de Jehová, para que, estando en medio de nosotros, nos salve de manos de nuestros enemigos».
4El pueblo envió gente a Silo, y trajeron de allá el Arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que habitaba entre los querubines; y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, estaban allí con el Arca del pacto de Dios. 5Aconteció que cuando el Arca del pacto de Jehová llegó al campamento, todo Israel gritó con júbilo tan grande que la tierra tembló.






El texto de Samuel nos presenta la historia de una batalla. El pueblo de Israel iba a enfrentar a los filisteos en batalla. Los filisteos acamparon en Afec. Los israelitas acamparon en Ebenezer. Sin embargo, Israel fue vencido y 4,000 hombres fueron heridos en el combate.Israel, el pueblo de Dios, fue vencido en el combate. Estos eran los hijos de aquellos que habían cruzado el mar rojo, eran los hijos de los que habían vencido a Jericó, eran los hijos de los que habían vencido a los pueblos de canaán; pero ahora habían sido vencidos por los filisteos.

Es necesario notar esto porque algunos cristianos basan su cristianismo en memorias, en eventos disfrazados, en historias de victorias ajenas. Su experiencia religiosa, su vida cristiana es como un museo lleno de objetos antiguos, muertos y ajenos. Ese tipo de experiencia no tiene ningún resultado porque no podemos basar nuestra vida en los éxitos de nuestros padres, en el testimonio de tus pastores, en las experiencias de tus cantantes o predicadores favoritos. Si has de vencer deberás luchar tú mismo.

Pese a todo, estos israelitas comprendían que su problema era de índole espiritual, pero todavía no habían comprendido Cuál era exactamente. Entonces alguien tuvo la idea salvadora: traigamos el Arca. El arca fue el objeto más sagrado de todos los tiempos. En ella se guardaba las tablas que contenían la ley de Jehová. En el arca se guardaba la Bara de Aaron y maná del desierto. No ha habido objeto más sagrado que ese, ya que representaba la misma presencia de Dios. Ellos pensaron, si traemos nuestros objetos de culto, si los objetos de nuestra adoración están con nosotros, tendremos una victoria segura.

Del mismo modo, hay hombres que piensan vivir la vida cristiana de modo semejante, piensan que si participan de los cultos de adoración, si cantan con pasión, si cantan con júbilo, sin dan gritos de alabanza, si la adoración hace que tiemble el templo, entonces su victoria estará asegurada. Dicen sin entender: “Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo” Y creen que en esos rituales está su seguridad, del mismo modo en que el Arca estaba en medio del pueblo, creen que Dios está en medio de la congregación que canta.

El v. 5 dice que aconteció que cuando el arca del pacto de Jehová llegó al campamento, todo israel gritó con júbilo tan grande que la tierra tembló.
Estos israelitas tuvieron el culto de ensueño. Aquellos que gustan de los cultos unidos, las reuniones de adoración, los conciertos cristianos, seguro se hubieran emocionado en ese campamento. Pueden imaginar como dieron gloria esos hombres, la emoción y los sentimientos que los embargaron cuando el Arca de Dios, el Arca que testimoniaba el pacto que tenían con Dios llegó a ellos.

Si lo pensamos con cuidado podríamos tener una idea de lo que fue eso. En principio, he estado en cultos con menos de cien personas, mientras que en el campamento se había reunido más de 30,000 hombres. Eso ya es un mega concierto. Además hay otra diferencia: producto de costumbres y custiones "culturales" algunos asistentes a la iglesia apenas mueven su boca para cantar. Pero ese día, sin equipos de sonido, sin guitarras eléctricas, sin predicadores engrandecidos por los medios televisivos, esos hombres dieron un grito de júbilo que hizo temblar la tierra... definitivamente, estaban teniendo un gran culto. El ruido que hicieron fue tan grande que se escuchó hasta el campamento enemigo. La Biblia dice que los filisteos tuvieron tanto miedo, que tuvieron que animarse unos a otros para salir al combate.
Al final de la batalla, los Israelitas habían sido derrotados y 30,000 hombres habían perdido la vida, y el Arca, el objeto más sagrado del pueblo había caído en manos de sus enemigos.

Ese fue uno de los desastres más grandes del pueblo de Israel, curiosamente seguido del culto más grande.

Y es que la clave de la vida cristiana no está en la música "cristiana" como creen algunos. No está en los rituales externos, en la levantada de manos, ni en los gritos de júbilo o en las palmas para Cristo; tampoco está en los cultos ceremoniales con himnos de acento inglés del siglo XVIII o del siglo XIX. Tampoco en la predicación de sermones que hagan llorar a los asistentes. Hay pastores que han visto marcados sus ministerios por escándalos pecaminosos. Conozco de varios líderes y grupos de alabanza disciplinados dentro y fuera del país. Directores de música, ministerios de adoración y predicadores envueltos en pecado.

Me pregunto ¿por qué, si Dios habita en la alabanza de su pueblo?

¿Por qué si Dios me ha llamado a la libertad, aun puedo ver el fracaso en mi vida?

Si ya dije Sí Señor, ¿cuál es el problema?

El llamado que Cristo te hace es también un llamado a la santidad.


1 Tesalonicenses 4: 7 .- “Dios no nos ha llamado a inmundicia sino a santificación”


La facultad de escoger es solamente una ilusión de libertad, poder escoger lo correcto, eso es verdadera libertad. No se puede hacer las decisiones correctas si en mi vida no hay santidad. De modo que sin Santidad no hay Libertad.

La Biblia dice:


“... sino, así como aquel que os llamó es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: “Sed Santos, porque yo soy santo”.
“Si invocáis como Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”

La santidad es indispensable para la victoria porque la santidad es la misma victoria.









miércoles, 12 de septiembre de 2007

Justos y justos




“Por tanto, os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis al reino de los cielos.”

Mateo 5: 20


En un mundo en el que cada quien puede tener su propia opinión de lo que es correcto, nada ofende más a la opinión pública que un hombre buscando la verdadera virtud. Según los valores trastocados del mundo aspirar a una justicia mayor es un acto de arrogancia; pretender amar como Cristo, una actitud estúpida y poco práctica; y la fe en Dios, una comprobación de locura e ignorancia.

Desde la perspectiva del Evangelio, aspirar a alcanzar una justicia mayor que la del mero ritualismo, de la simple hipócrita apariencia, de la simple aspiración de fama, es una cuestión de vida o muerte.









miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Un asunto de rutina?


foto: galerias.ojodigital.com

Para algunas personas la vida cristiana es una cuestión de rutina, y el llamado de Cristo es una especie de convocatoria a lo “casting”. Como resultado, el cristianismo se limita a una serie de actos y rituales (como ir a la iglesia los domingos) o a un conjunto de “roles” en los que hay que representar los “papeles” de las diversas modalidades del culto. Entonces, mientras unos hacen el papel de oyentes fieles, otros hacen de pastores, otros de maestros y así juntos representan la comedia dominical.

El problema con ese concepto es que el crecimiento toca techo pronto. Un día te das cuenta que eres el primero en llegar a la iglesia, que te has leído toda la Biblia, que te sabes todas las canciones, que has ocupado todos los cargos eclesiásticos, que no frecuentas lugares de dudosa reputación y que no fumas ni bebes y que, lamentablemente, eso es todo.

La comedia de los domingos, en verdad, es un drama. Un hombre que representa un papel sabe perfectamente que solamente se trata de una representación. Lo mismo debería ocurrir con estos “cristianos” de teatro; el drama está en que, en la mayoría de los casos, ellos mismos buscan convencerse de que no hay nada malo en su supuesto cristianismo. Sin embargo, hay algunos, que en el fondo de sí, saben que lo que ellos llaman “vida cristiana” no es otra cosa que mera rutina: vacía, sin ningún significado aparte de buscar justicia fundada en su propia aparente piedad. Intuyen que no van a ningún lado, que han estado construyendo sobre capas de mentira; que “ofrecen libertad, siendo ellos mismos esclavos”.

Un líder cristiano atrapado en la rutina solamente puede hacer de aquellos que lo siguen seres atrapados en la rutina. No es extraño que más de una vez haya escuchado a algún maestro decir en la iglesia “no me mires a mí, sino al Señor”; conciente de que su vida no tiene nada que ofrecer sino la hipócrita piedad de las apariencias. Por el contrario, el apóstol Pablo decía:

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (…)
“Hermanos, sed imitadores de mí y prestad atención a los que así se conducen…”
Filipenses 3:13, 14,17

Pablo era un cristiano “antiguo” cuando escribió esta carta, pero no se ve en ella trazas de rutina. Él, con todo el conocimiento que tenía, seguía creciendo, seguía avanzando, todavía podía ver un horizonte hacia donde extenderse. Sin importar cuantos años un hombre puede ir a la iglesia, un verdadero cristiano no puede quedarse en la simple rutina porque no puede conformarse a la justicia de las simples obras rituales, un verdadero cristiano debe seguir hacia delante, buscando la justifica que viene de la fe, debe seguir en obediencia a donde Cristo quiera llevarle, debe anhelar “proseguir hacia el premio del supremo llamamiento”, debe anhelar “conocerle a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos, para ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3: 10,11).

Esa es la razón por la que Pablo podía decir “sed imitadores de mí”, en el contexto del pasaje, él se refiere a que él continua caminando en pos de Cristo, así que aun sin ser perfecto (v.12), el apóstol podía ponerse como un modelo a imitar, porque quienes le siguieran a él también se extenderían hacia el mismo horizonte hacia donde él iba: Cristo.





miércoles, 29 de agosto de 2007

¡Es Imposible!



“Los que oyeron esto dijeron:
- ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
El les dijo:
- Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”

Lucas 18: 26



La Biblia es particularmente abundante cuando se trata de mostrar lo que Dios es capaz de hacer. Nos dice que creó un universo de la nada; que abrió un mar; que resucitó muertos; que hizo descender fuego del cielo; que detuvo el universo por varias horas; que multiplicó la descendencia de mujeres estériles; y que envió a su hijo unigénito para salvación de todos los hombres, quienes le habíamos ofendido.

“Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”, había dicho Jesús a sus discípulos, no necesariamente en el sentido de los milagros espectaculares como las manifestaciones de Egipto, sino en cuanto a su capacidad para salvar. Sus oyentes se encontraban consternados al enterarse que las personas más aptas, según ellos, para alcanzar el favor de Dios, prácticamente, no tenían opción (Lc. 18:24): “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” más que una pregunta, era una declaración de impotencia.

La respuesta de Jesús es asombrosa: No podemos comparar las capacidades y buenas intenciones humanas con el Poder y disposición moral de Dios. “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”, allí donde el hombre odia, Dios puede tener misericordia; allí donde al hombre le es imposible cambiar, Dios es capaz de regenerar; allí donde el hombre moriría, Dios es capaz de dar vida eterna.

La declaración de Jesús centra las cosas en el lugar correcto: la salvación no es una cuestión humana, es una obra que depende de Dios; de modo que allí donde todos yerran, Dios es capaz de colocar verdadera santidad; y donde el resto condena, Dios puede perdonar.













domingo, 29 de julio de 2007

¿Soy menos culpable si tengo una buena excusa?





"Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es traído y seducido. Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte."
Santiago 1:13-15

“Desde que se inventaron las disculpas, nadie queda mal” – escuché reflexionar una vez. En cierta forma la frase tiene algo de verdad. Es común ver a las personas asumir posturas de irresponsabilidad bajo la protección de las excusas; de estas hay para todas las circunstancias: para llegar tarde al trabajo o a la escuela, para no cumplir con las tareas, para desaprobar los exámenes, y para no ser un verdadero cristiano.

Una de las modalidades más extendidas en la cultura cristiana, es aquella excusa por la que culpamos a los demás de nuestro propio fracaso. Se culpa, por ejemplo, al diablo de las malas acciones; a los amigos, de las malas palabras; a la iglesia, de la propia y personal hipocresía.

La actitud del cristiano frente a la realidad del pecado es una prueba de su condición real frente a Dios. Más allá de la religión tradicional de la familia, más allá de la confianza que brinda la costumbre dominical, la confesión y el arrepentimiento genuinos han marcado la vida de los verdaderos discípulos.


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